Te pasó alguna vez. Te acostaste cansado pero no podés dormir.
Pensás en algo, pero no sabés qué es. Pensás en que pensamiento no te deja dormir. Te movés en la cama, buscás la misma posición que la noche anterior fue la más cómoda para dormirte. Pero seguís pensando y despierto.
Pensás en que quizá sea porque alguien que te importa, que querés o no, tampoco puede dormir. Y entonces comparten el desvelo.
Te quedás inmovil, siempre con los ojos cerrados, pensando.
Estás cómodo, calmado, en silencio. Y comenzás a escuchar el canto de los primeros pájaros de la mañana...
REFLEXION
Hace 16 años
