domingo, noviembre 2

"El Gitano" - Fotografía


"El Gitano"

Entró a su casa corriendo, como desesperado. Se encerró en su cuarto y se sentó en la cama. Miró por la ventana abierta de par en par, buscando señales o expresiones descifrables en las nubes, en los árboles, en los ruidos que escuchaba, tratando de que las cosas más simples y comunes del mundo le dieran las explicaciones, o por lo menos un indicio de lo que debía pensar. No encontró la razón de aquella traición que el universo y las estrellas le hicieron.

No pensaba a cada momento en retrasar la llegada de su muerte, al contrario, todos los días peleaba por vivir. Siempre sentía que la muerte estaba cerca de él, esta vez se le había acercado demasiado y luego de aquel día nunca deseó tanto su compañía.

Tomó un pequeño espejo que había en su habitación y se miró en él. Buscaba alguna seña en su rostro, le preguntaba a su boca por qué no lo había dicho, a sus ojos por qué no lo habían visto. No consiguió las respuestas, no recibió ninguna señal que pudiera identificar, simplemente quedó inmóvil en su cama mirándose, sin poder ver nada, se sentía transparente, invisible, solo, vacío. No sabía qué hacer, no sabía qué mirar, a quién culpar. Sabía que no había culpables, las equivocaciones lo llevaron a ese fracaso. Tenía claro que, aunque ya le había pasado otras veces, esa vez tenía esperanza en que lo sucedido con ella no terminaría.

Deprimido y desesperado salió de su habitación, salió de su casa. Caminó hasta el lugar donde se sentían bien cuando estaban juntos, donde podían mirarse, donde podían acercarse. Había pasado poco tiempo y ya la extrañaba. Se convenció de que cuando dos personas se complementan tan bien como ellos, el destino tratará de que nunca se encuentren. Y si se encuentran los separará.

Ya era de noche, y miró al cielo oscuro, miró las estrellas con rencor, tenía ganas de apagarlas una a una. Sabía que las estrellas eran testigos de aquel fracaso, de la partida de aquel amor. Ellas tenían la respuesta, pero él no entendía ese idioma cósmico. Se sentó en una roca, frente al mar. Trataba de juntar las estrellas en nuevas constelaciones, para facilitarse las respuestas, para poder ver en ellas a la persona que se había alejado de su lado. No tenía intenciones de moverse de aquella roca, no le importaba lo que sucediera después. Sintió que ya no le quedaban razones para estar en el mundo. Estaba llamando a la muerte, estaba pidiendo que aquello que constantemente lo seguía, apareciera al fin. Era la salida más fácil para poder conocer la respuesta. No sabía qué vendría después de esta vida, pero tenía la ilusión de poder preguntarle a alguien en el momento de su muerte, cuales fueron sus errores y el por qué de sus fracasos.

Iba caminando por las calles, miró sus manos y pensó en que ellas tampoco habían hecho lo que él quería. Tal como con su boca y sus ojos, las miró y les preguntó sobre su incompetencia, su inmovilidad, su indiferencia. Ahora estaba convencido que ellas eran las responsables de su pérdida.

Unas cuadras más adelante, se vio sorprendido por un gran cartel muy luminoso. Casi encandilado, pudo leer en ese cartel el anuncio. "QUIROMANCIA - Lectura de las Líneas de la Palma de la Mano.". No creía en esas cosas, pero su desesperación lo llevó a entrar en ese pequeño cuartucho oscuro. Recorrió con la mirada todo el recinto, no estaba muy adornado, como había visto en algunas películas, éste era simple, solamente algunos cuadros, estatuillas, velas y cintas de colores. Vio al médium en una mesa, se sentó frente a él, le acercó lentamente las manos y le preguntó que veía en ellas.


El gitano miró las manos del cliente y quedó perplejo, paralizado. Observó en las líneas de las manos algo que no estaba bien. Miró al cliente con ojos grandes, abiertos al extremo, como anticipando una terrible noticia. Le soltó las manos suavemente, como compadeciéndose de su terrible situación, en ese momento con voz leve y sin dejar de mirarlo le dijo:
-"Señor, sus manos no tienen la Línea del Corazón, la línea del Amor".

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Escrito en 2007 por Alberto Cantarilla.
Foto de 2008 por Alberto Cantarilla.

2 comentarios:

Fd. dijo...

Buen cuento, no sabía que tenías un gen de cuentista.

Alberto Cantarilla dijo...

si.. un gen mutante.. gracias.. jaja.